Graciela Flamenco denuncia abuso de poder del jefe del Servicio Penitenciario. Sigue sin cobrar y el caso suma pruebas de maniobras irregulares
A medida que se acerca un posible fallo judicial, el jefe del Servicio Penitenciario, Inspector General Ariel Ciares, es nuevamente señalado por abuso de autoridad y por presuntamente “cajonear” documentación clave para evitar responsabilidades sobre las irregularidades denunciadas.
La denunciante es Graciela Flamenco, enfermera que trabajó durante ocho años en el área de sanidad del Servicio Penitenciario. Según consta en el expediente judicial, fue dejada sin haberes —situación que aún continúa— y posteriormente desvinculada, luego de presentar un informe interno que advertía sobre el presunto manejo irregular de una “caja chica” dentro del sistema penitenciario.
Aunque hubo avances favorables en su reclamo, todavía no tiene acceso a los recibos de sueldo correspondientes al período entre enero 2024 y enero 2025, y los recibos posteriores presentan liquidaciones erróneas con ítems eliminados de forma ilegal, entre ellos el plus por título profesional, que corresponde por ley al tratarse de una enfermera matriculada. Hay otros item, como familia numerosa,
Los recibos adulterados y la falta de documentación se suman al reiterado accionar de Ciares para desestabilizar a la denunciante, tal como se evidencia en distintas actuaciones que constan en el expediente judicial. A pesar de que decretos oficiales respaldan la posición de Flamenco, el pago de los salarios adeudados sigue sin concretarse, en una clara maniobra de dilación que también entorpece el avance de las causas judiciales contra el actual jefe del Servicio.
Desde el entorno de la denunciante aseguran que se trata de una estrategia sistemática para “silenciar y desgastar” a quienes se atreven a exponer irregularidades dentro del sistema penitenciario fueguino, y que el abuso de poder institucional continúa con total impunidad.
Por el momento, ninguna autoridad del Ministerio de Gobierno ni del Ejecutivo Provincial ha emitido declaraciones públicas al respecto, si bien se han contactado de forma privada con la denunciante, para confirmar que el Servicio Penitenciario esta notificado de la liquidación pendiente. Hasta el momento,el pago no se ha efectuado y al parecer, por un capricho de las autoridades del Servicio Penitenciarios, específicamente de Ariel Ciares.

Y ni hablar de las causas penales que tienen los penitenciarios por torturas y vejamenes... de los cuales este sujeto rabien es parte.
ResponderBorrarPor que no lo hechan!!!, el trabaja en complicidad con la gorda del patronato, Martinez, que fue hwchada del Servicio Penitenciario porjoder a los presos, esconderle las notas, e inventarles mas causas.y chaperon la premio mandandola al Patronato.son muy malas personas.
ResponderBorrara ver cuando el gobierno se pone alimpiar un poco al servicio penitenciario, que viene con irregularidades hace años, . . sobre precios, robos, venta de celulares y de favores, personal procesado con causas penales dormidas.. etc .etc.
ResponderBorrarQue lo hechen a ciares, hasta cuando van a permitir sus abusos, al ogual que miriam Maryinez del patronato, maltratadora del personal, hechada del servicio penitenciario
ResponderBorrarEste Ciares se volvio tan mafioso que ya parece un libertario.
ResponderBorrarCiares encubre al Borracho de Montenegro, que roba todo lo que tiene a su alcance, como no lo puede hechar lo cubre, igual que a su hermano y a su hijo,
ResponderBorrarLa Justicia ya lo sabe....que espera????
ResponderBorrarIntervengan la provincia
ResponderBorrarEsta marica esta haciendo muchas cagadas
En el Ministerio de Salud también hay irregularidades pero todos son amigos de los gordos judiciales
ResponderBorrarSIN LUGAR A DUDAS LOS COMENTARIOS ARRIBA MENCIONADOS ESTAN ESCRITOS POR EX PENITENCIARIOS, Ó PENITENCIARIOS QUE CIARES LOS PERFORO POR VAGOS Y NO TRABAJAR, cortenla candados llorones la envidia los hace odiadores ARIEL QUERIDO LOS VIEJOS TE BANCAMOS ERES UN GRAN OFICIAL
ResponderBorrarSIN LUGAR A DUDAS LOS COMENTARIOS ARRIBA MENCIONADOS ESTAN ESCRITOS POR EX PENITENCIARIOS, Ó PENITENCIARIOS QUE CIARES LOS PERFORO POR VAGOS Y NO TRABAJAR, cortenla candados llorones la envidia los hace odiadores ARIEL QUERIDO LOS VIEJOS TE BANCAMOS ERES UN GRAN OFICIAL
ResponderBorrarUna pila de causas sin resolver, entre ellas el dinero recaudado de recargos, denuncias x abuso, y corrupcion sin vergüenza. Seguramente todos los que acompañan deben recibir "una parte".
ResponderBorrarSe hacen los sorprendidos y todos tienen o han tenido su parte de la torta en menor o mayor medida. Hipócritas, como todos los mediocres del servicio.
ResponderBorrarEl robo del siglo... y La casa de papel. Que siga la fiesta. Impresentable de tan corrupto.
ResponderBorrarEs preocupante que dentro del Servicio Penitenciario continúen ocurriendo situaciones de abuso de poder y acoso hacia los propios camaradas.
ResponderBorrarLa Suboficial Mayor Andrea Steinkamp ha sido señalada por acosar reiteradamente a personal recién incorporado, generando un clima de trabajo tóxico e intimidante. Lejos de actuar con la responsabilidad y ética que demanda su jerarquía, utiliza su posición para manipular y presionar a quienes recién inician su carrera, cruzando límites tanto en lo profesional como en lo personal.
Se ha denunciado informalmente que aprovecha momentos en que su pareja —periodista reconocido en medios locales— se encuentra ausente para convocar a subordinados a su domicilio, con fines ajenos a lo laboral. Además, hay testimonios que indican que dicha pareja ha sido utilizada para advertir o condicionar a quienes podrían denunciar, ejerciendo así una forma de violencia simbólica y coacción mediática.
La combinación de abuso de poder, acoso sexual y complicidad con herramientas externas a la institución debe ser investigada con urgencia. Es fundamental que se habiliten canales confidenciales de denuncia y se implementen controles psicológicos periódicos al personal con cargos de conducción.
El Servicio Penitenciario no puede tolerar estas prácticas. El respeto, la ética y la integridad deben volver a ser el eje de toda estructura institucional. Naturalizar estos abusos es perpetuar el daño.