Barroso confirmó que Tierra del Fuego utiliza fondos enviados por Nación para pagar salarios y sostener gastos corrientes.
El Gobierno de Tierra del Fuego reconoció públicamente la delicada situación económica que atraviesa la provincia. Durante una entrevista concedida a FM La Isla, el ministro de Economía, Alejandro Barroso, confirmó que la asistencia financiera enviada por el Gobierno nacional será destinada principalmente al pago de salarios y al sostenimiento de gastos corrientes del Estado provincial.
“Hoy los recursos no están siendo suficientes para atender los gastos corrientes”, admitió el funcionario.
Barroso explicó que el martes ingresó el primer desembolso correspondiente al nuevo convenio financiero firmado entre la Provincia y Nación, el cual contempla una asistencia total de $80 mil millones. Sin embargo, aclaró que una parte importante de esos fondos ya fue absorbida por adelantos financieros otorgados durante los últimos meses.
“Hoy la Provincia recibió un poco más de 26 mil millones de pesos”, precisó.
Según detalló, el acuerdo establece un desembolso de $65 mil millones durante mayo y otros $15 mil millones previstos para junio. No obstante, más de $38 mil millones fueron descontados automáticamente para cancelar anticipos previos de coparticipación.
“Del desembolso de hoy se descontaron parciales de anticipos previos que no habían compensado”, sostuvo.
El ministro reconoció además que Tierra del Fuego viene dependiendo de adelantos mensuales enviados por Nación para sostener el funcionamiento básico de la administración pública.
“Los 25 mil millones del mes de abril no pudieron ser compensados porque el convenio no llegó a efectivizarse dentro de ese mismo mes”, explicó.
Con este nuevo acuerdo, la Provincia acumula aproximadamente $165 mil millones en adelantos financieros en apenas cinco meses: tres desembolsos de $20 mil millones entre enero y marzo, uno de $25 mil millones en abril y ahora el nuevo convenio por $80 mil millones.
Barroso fue contundente al aclarar que los recursos no serán destinados a obras públicas ni inversiones extraordinarias.
“No va a ningún tipo de gasto extraordinario. Va a atender gastos corrientes de la Provincia”, remarcó.
En uno de los pasajes más contundentes de la entrevista, el funcionario graficó la complejidad del escenario financiero provincial.
“Esto se puede considerar un alivio financiero, pero a veces es como una aspirina ante una enfermedad más compleja”, expresó.
El titular de Economía también confirmó que las regalías hidrocarburíferas continúan comprometidas hasta el año 2030 debido al bono internacional refinanciado por la Provincia, lo que limita la disponibilidad de esos recursos para afrontar gastos corrientes.
“Hoy las regalías de la Provincia no están disponibles para gastos corrientes”, aseguró.
En paralelo, defendió la administración centralizada de los fondos provinciales y cuestionó los proyectos impulsados desde algunos sectores políticos para establecer mecanismos automáticos de distribución de recursos hacia municipios u otros organismos.
“En situaciones difíciles hay una centralidad de caja y una administración responsable de los recursos”, afirmó.
Además, negó irregularidades en la distribución de fondos coparticipables hacia los municipios.
“No hay una retención indebida de recursos”, indicó.
Sobre el panorama económico nacional, Barroso reconoció que Tierra del Fuego enfrenta dificultades adicionales porque los sectores que actualmente impulsan la economía argentina no tienen impacto directo en la provincia.
“No nos toca Vaca Muerta, no nos toca el litio, no nos toca el agro”, manifestó.
Las declaraciones del ministro terminaron confirmando un escenario que distintos sectores políticos, gremiales y económicos vienen señalando desde hace meses: Tierra del Fuego atraviesa una fuerte tensión financiera y depende cada vez más de la asistencia nacional para sostener salarios y el funcionamiento cotidiano del Estado.
El debate también vuelve a poner en agenda la discusión sobre el gasto público, el uso de los recursos provinciales, el endeudamiento financiero y la necesidad de diversificar una economía que continúa altamente condicionada por la coparticipación y la actividad industrial.

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