La comunidad educativa del Colegio Técnico Provincial Antonio Martín Marte, ubicado en el barrio Valle de Andorra de Ushuaia, se encuentra nuevamente
La denuncia generó la intervención de los servicios de emergencia y volvió a poner bajo la lupa las condiciones de seguridad en uno de los establecimientos educativos de la zona.
Frente al colegio se desplegó un operativo en el que participaron Bomberos Voluntarios y personal de la Policía Provincial. Los efectivos policiales permanecieron en el acceso principal mientras personal especializado llevaba adelante las tareas de medición y las verificaciones correspondientes para determinar si existía una pérdida de gas y establecer las condiciones de seguridad del edificio.
La situación generó preocupación entre familias, estudiantes y trabajadores de la institución, particularmente porque la suspensión de las actividades educativas implica una nueva interrupción del dictado de clases.
El episodio vuelve a instalar además un problema que excede la jornada de hoy: qué condiciones edilicias y de seguridad presentan los establecimientos educativos de Ushuaia y cuántos días efectivos de clases terminan perdiendo los estudiantes por problemas que deberían ser detectados y solucionados antes del ingreso de la comunidad educativa.
En este caso puntual, será necesario aguardar el resultado de las mediciones y peritajes para determinar el origen de la denuncia y si efectivamente existió una fuga de gas.
OTRA VEZ LOS ESTABLECIMIENTOS EDUCATIVOS EN EL CENTRO DE LA ESCENA
La situación del Colegio Técnico Provincial Antonio Martín Marte se produce en un contexto particularmente sensible para la comunidad educativa fueguina, atravesada además por el conflicto docente y las interrupciones del calendario escolar.
Mientras docentes y Gobierno provincial mantienen una disputa salarial que ya afecta el normal desarrollo de las clases, los problemas edilicios y de infraestructura agregan otro factor que termina reduciendo los días efectivos de enseñanza.
Para las familias, la preocupación no se limita a una jornada sin clases. Cada suspensión implica estudiantes que pierden horas de formación y padres que deben reorganizar sus actividades laborales y familiares.
La prioridad, en cualquier establecimiento educativo, debería ser garantizar condiciones adecuadas de seguridad antes de que alumnos, docentes y trabajadores ingresen al edificio.
Ahora resta conocer qué determinaron los organismos que intervinieron y si el establecimiento podrá retomar sus actividades con normalidad. Una denuncia por fuga de gas no puede ser tomada como un hecho menor cuando se trata de una escuela donde concurren diariamente cientos de estudiantes y trabajadores.
La suspensión preventiva puede ser una medida necesaria para proteger a la comunidad educativa, pero también obliga a formular una pregunta más incómoda: ¿por qué los problemas de infraestructura y seguridad siguen apareciendo en las escuelas fueguinas mientras se acumulan días sin clases?
La educación no se sostiene únicamente con una discusión salarial. También requiere edificios seguros, mantenimiento permanente y condiciones adecuadas para enseñar y aprender.
El resultado de las mediciones realizadas esta mañana será clave para determinar si se trató de una emergencia puntual o de una nueva señal de alerta sobre el estado edilicio de las escuelas de Ushuaia.
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en la epet, actual ctp, hace 2 meses no hay clases antes de las vacaciones y despues siguen sin clases no se que hacen los funcionarios y directivos y cuerpo docente, los pibes acampando prendiendo fuego en la puerta, esta todo destruido ponganse las pilas manga de vagos
ResponderBorrarESTO ES MELELLA
ResponderBorrarAlumnos estudien igual en sus casas hagan sus mayores esfuerzos para no convertirse en liberburros liberpelucas.
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